El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi; el secretario general de CCOO, Unai Sordo; el presidente de la CEE, Mons. Luis Argüello; y la tecnóloga Carme Artigas, ex secretaria de Estado de Digitalización, reflexionan en la Fundación Pablo VI sobre las claves principales de la Magnífica Humanitas, la primera encíclica de León XIV dedicada a la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial
En tiempos de incertidumbre algorítmica; cuando el ser humano se ve amenazado por una herramienta que parece tener la capacidad de superar, asimilar y sustituir al hombre en tareas intelectuales, actividades creativas y trabajo; cuando la humanidad parece perder el valor frente a una técnica que avanza de manera incontrolable, la encíclica Magnifica humanitas del papa León XIV del papa León XIV ha sido acogida como un faro moral y de sabiduría ante las “res novae” de nuestro tiempo.
Tanto es así que este lunes, 1 de junio, se produjo en la Fundación Pablo VI una foto poco habitual: la del líder sindical Unai Sordo; el portavoz de los empresarios Antonio Garamendi; la tecnóloga Carme Artigas, ex secretaria de Estado de Digitalización; y el máximo representante de la Iglesia en España, Mons. Luis Argüello, sentados juntos para hablar de la necesidad de desarmar la IA, tal y como pide el Papa en su primera encíclica, que puede considerarse una actualización de la Doctrina Social de la Iglesia para atender los desafíos de la revolución digital. Como la Rerum novarum de León XIII con la revolución industrial, este texto, de 230 párrafos y 5 capítulos, pone negro sobre blanco, con maestría y claridad, los principales cambios que genera esta tecnología, principalmente en el ámbito del trabajo y la dignidad del trabajador. Pero también en el control social, la generación de conflictos y guerras, la pérdida del valor de la conversación y la palabra y el deterioro de la convivencia por mor de un algoritmo que actúa con criterios de eficiencia y lógicas de poder. No es un documento que vaya en contra del desarrollo tecnológico, que denomina “la gran obra de nuestro tiempo”, pero sí advierte de la necesidad de “un discernimiento sobre la visión antropológica que lo guía y los fines que persigue”.

En este sentido, dice el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Mons. Luis Argüello, que es imposible no leerla sin pensar en su hondura y aliento espiritual. La encíclica es una guía para una propuesta ética y regulatoria, pero parte de una concepción de la dignidad del individuo en toda su integridad, desde su concepción hasta su muerte y desde su ser vulnerable. Como en la Rerum novarum, la carta programática de la Doctrina Social de la Iglesia, la Magnifica humanitas establece un diálogo con la sociedad con la dignidad humana como fundamento de todo, yendo hasta la búsqueda del bien común, el principio de subsidiaridad, la solidaridad, la justicia social y el grito de los más pobres, los más damnificados por esta revolución. A modo de ejemplo, habló en su intervención de todas esas nuevas esclavitudes que genera el desarrollo tecnológico, al precisar de trabajos en los que los individuos son tratados como siervos de la tecnología.
El futuro del trabajo es, de hecho, uno de los aspectos principales que aborda la encíclica refiriéndose a aquellos que pueden ser suprimidos o sustituidos, muchos de ellos relacionados con la expresión cultural y la creación humana. Pero también advierte sobre esa tentación de convertir al trabajador en un mero prototipo de producción a merced de la deliberación del algoritmo. Hoy ─tal y como explicó el secretario general de Comisiones Obreras─, en los procesos de selección laboral hay una gran parte de la deliberación que se deja en manos de la inteligencia artificial que decide ya quién trabaja y quién no y a quién se le premia por productividad o no. Por eso, cree fundamental no solo la regulación y el establecimiento de elementos de “transparencia algorítmica”, sino también acuerdos basados en alianzas entre trabajadores y empresarios para lograr que las transiciones en las empresas se realicen de forma justa.

Unai Sordo: "es fundamental el establecimiento de elementos de transparencia algorítmica para que la inteligencia artificial no decida quién trabaja y quién no"
Para el líder de los sindicatos, el reto al que nos enfrentamos es inédito porque, aunque hasta ahora todas las “transformaciones tecnológicas han generación destrucción, creación y transformación de empleos, normalmente de los menos cualificados, esta vez afecta a los de cualificación media y alta”, por lo que reclama para su control la existencia de espacios de deliberación democrática donde intervengan todos los sectores. Algo en lo que coincide el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, cuando se refiere al impacto en las empresas, que son las que también van a sufrir los efectos de una transición desordenada. “La regulación plena es imposible porque va muy lenta”, dice. Por eso se precisa algo mucho más profundo, que parte de la raíz, de los valores, de la conciencia, de la responsabilidad, del sentido crítico, y de una lealtad y colaboración institucional de la que nuestra sociedad carece. “Una sociedad en la que muchos jóvenes menores de 20 años han ido al psicólogo y un 7% de ellos quiere suicidar; en la que las noticias son meros titulares de Tiktok y nadie lee un texto que te explique algo; y no existe la lealtad institucional padece de una crisis profunda de valores”, advierte. Por eso, cree que es fundamental, usando el lema del viaje del Papa a España, elevarse y “alzar la mirada para cultivar el sentido crítico y la verdad, porque solo así podremos sentarnos a una mesa y hablar de una inteligencia artificial al servicio de las personas”.

Carme Artigas: “la IA no aprende, no piensa porque no siente y estamos dejando todo en mano de unos seres virtuales que actúan como psicópatas. Lo dice muy bien el Papa: nosotros no nos tenemos que adaptar a la IA, sino al revés”
Las palabras de Carme Artigas apuntaron más hacia la cuestión de los monopolios de poder y el dominio que se está generando con esta industria tecnológica, a la que también alude el Papa en la encíclica cuando habla de las crisis de las democracias. Hoy en día, “existen más dictaduras que nunca; las principales potencias mundiales son tecnocracias; y hay un monopolio horizontal concentrado en 7 principales empresas que controlan desde la industria de la creación de la tecnología hasta la industria de una guerra, que busca también el control de las mentes”, dice. “Estamos yendo a un tecnocolonialismo que nos hace creer que esto es inevitable y que no debemos oponer resistencia”, denuncia Artigas, que ha participado, como experta en inteligencia artificial, en distintos grupos de deliberación en el Vaticano referidos a estas cuestiones. En su opinión, no estamos cayendo en la cuenta de que “todo se basa en metáforas que nos engañan. Porque la IA no aprende, no piensa porque no siente y estamos dejando todo en mano de unos seres virtuales que actúan como psicópatas”.
En síntesis, la experta en inteligencia artificial alerta de la obsesión por el control de las mentes, por la manipulación de un relato sobre el dominio tecnológico, y por la falta de planes de adaptación. “Lo dice muy bien el Papa. Nosotros no nos tenemos que adaptar a la IA, sino al revés. Esa sensación permanente de estar quemados es porque nos obligan a seguir nosotros el ritmo de una inteligencia que podemos llamar aumentada”, explica. Sería sensato hacerlo en plazos de 5 a 10 años para que hubiera planes de acción conjuntos de empresarios y sindicatos para mitigar los daños negativos. El problema es que se están estableciendo plazos muy cortos, de no más de dos años, y eso va a dejar muchos damnificados por el camino. Y ahí es cuando muchos miran al Papa como autoridad y conciencia moral para que llame la atención sobre la responsabilidad que tenemos todos, administraciones y gobiernos para la implementación de pactos de Estado; así como la colaboración de cada uno de los actores, también los usuarios de la tecnología. “No todos tienen el mismo poder de influir sobre la realidad: hay quienes gobiernan, quienes deciden inversiones, quienes dirigen instituciones, quienes investigan, quienes educan, quienes informan, quienes producen; y hay quienes parecen tener sólo su propia vida cotidiana. Sin embargo, nadie está exento de responsabilidad. Cada uno dispone de un ámbito propio de acción, y ahí —no en otro lugar— está llamado a elegir si alimenta la lógica de la fuerza —aunque sea sólo con indiferencia, cinismo, mentira y odio—; o si promueve la lógica de la paz —con verdad, sobriedad, cercanía y cuidado—“, reza la Magnifica humanitas en el párrafo 212.

Mons. Luis Argüello: “El Papa nos va a animar al diálogo, a confiar en el valor de la palabra que se escucha y a romper la dialéctica de los contrarios”
En la inminente visita de León XIV a España, el Papa insistirá en esta necesidad de compromiso compartido de diálogo y responsabilidad en el ámbito de la sociedad civil. En el encuentro “Tejer redes”, que tendrá lugar en el Madrid Arena, empresarios, sindicatos y personalidades del mundo cultural, académico y deportivo podrán encontrarse con León XIV para escuchar, a buen seguro, por boca del Papa, este llamamiento. "Estoy seguro de que el Papa va a hacerse eco de esta encíclica, y desde ahí nos va a animar al diálogo, a confiar en el valor de la palabra que se escucha y a romper la dialéctica de los contrarios, que es pensar que en el diálogo siempre tiene que haber un tercero (el tercero del bien común o el tercero de las víctimas)”, manifestó Argüello.
Moderado por Jesús Avezuela, director general de la Fundación Pablo VI, durante el coloquio se contó también con la intervención de Sor Alessandra Smerilli, secretaria del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, cuyas palabras insistieron en esa invitación de León XIV “al compromiso y colaboración de todos, incluidas las empresas más influyentes en el ámbito de la inteligencia artificial. Porque nadie se salva solo”.
Más de 400 personas asistieron de manera presencial y online a este primer acto público de presentación de la encíclica Magnifica humanitas en España, destacando la presencia de diversas personalidades del ámbito empresarial, académico, sindical, político, social y eclesial, como el cardenal Aquilino Bocos, el padre Ángel; el consejero de Justicia de la Generalitat de Cataluña, Ramón Espadaler; la presidenta de la Fundación CEOE, Fátima Báñez; el ex secretario general de UGT, Cándido Méndez; responsables de la OIT en España; y diferentes representantes del ámbito tecnológico y cultural.
Sandra Várez,
Directora de Comunicación de la Fundación Pablo VI

